Cita con Valeria Cardoso

 

 

EL PARADIGMA DE LA PERVERSIÓN

CRIMENES A LA MEXICANA I

Una novela de Nancy Almazán

 

 

   La chica se recostó boca abajo sobre la cama, exhausta, con la piel húmeda y caliente. Ni las sabanas amarillentas de ese hotel de paso, ni la bronca que tuvo en la mañana con el propietario de su casa por los retrasos de renta, podían empañar la sensación de satisfacción y plenitud. Con la chamba del día alcanzaría a abonar al menos un mes, con eso y con una buena mamada, don Pancho se iba a quedar contento y la dejaría tranquila.   Sus problemas rutinarios pasaban a segundo término porque por primera vez en muchos años se sentía enamorada.  El futuro era como siempre: incierto, pero al menos esta vez no estaba sola.  

   El sonido del agua cayendo de la regadera comenzó a adormecerla, lucho contra la fatiga, tenían que tomar el autobús de media noche para ir a ver a su hija, su amante moría de deseos de conocerla. Trato de incorporarse para vestirse, pero el cansancio la venció. Cerró los ojos y se dijo, cinco minutos, sólo cinco minutos... y se quedó dormida. El peso sobre su espalda invadió fugazmente el espacio de sus sueños, un sopor agridulce le impedía abrir los ojos. Flotaba en el ambiente su aliento perfumado que marcaba un sendero luminoso desde el baño. Sus manos, deslizándose debajo de su rostro, con maestría de prestidigitador, alteraron su subconsciente, provocando una estocada de deseo, ni siquiera se percató cuando en medio de una caricia, la cuerda pasó por su cuello, se quedó atónita cuando algo oprimió su garganta. Su primer impulso fue gritar, defenderse, pero el murmullo hipnótico de su melódica voz la tranquilizo de inmediato, penetró desde sus oídos hasta su mala conciencia. Cada una de las palabras eran una verdad absoluta, ella misma le había confesado todos sus pecados, no tenía ningún argumento en su defensa, merecía ser castigada. Pero el amor de su vida no podía ser juez y verdugo al mismo tiempo, era una pesadilla, tenía que serlo, no podía ser de otra forma. Tenía que despertarse, abrir los ojos para fijarlos en esa parte diminuta de la realidad donde había dado cabida al amor, ese espacio pequeñito de su historia que todavía le procuraba un placer indecible, una felicidad fugaz compensatoria de su miserable existencia.

     Estaba confundida, paralizada de miedo.  El temor a descubrir que todo era parte de una   falsa ilusión, era más fuerte que su instinto de supervivencia, apretó los parpados con más fuerza y asumió que prefería seguir dormida, eternamente dormida para que la ensoñación del amor no se desvaneciera.

     Se abandono resignada a la sensación de liberación, la vida era una mierda. ¿Para qué seguir luchando? La falta de oxígeno le provocó un desprendimiento, una disociación de la materia física que mitigó el dolor, se elevó un par de metros para ver lo que ocurría...  Amordazó su deseo, se quedó quietecita en total sumisión mientras su amante la estrangulaba.

 

 

Una disculpa a los que estaban esperando los avances, por causa de fuerza

mayor no pude subirlos antes, pero aquí están los primeros 12 capítulos.

                                                                                     

 

 

 

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