EL ARTE LO-CURA

"Los artistas somos incongruentes, impulsivos, indefinibles, contradictorios, turbulentos, impredecibles, insensatos y seguramente más abominables que el resto de la gente porque tenemos al alcance más recursos que cualquiera. Tenemos el potencial creador, la capacidad mimética para ser demonios o ángeles alados; podemos metamorfosearnos en dulces mariposas o inventar el mejor disfraz para nuestras presentaciones públicas, sabemos camuflarnos  con la habilidad  de los buenos guerrilleros, poseemos el don de la genialidad y de la transmutación que nos permite ser encantadores de serpientes, domadores de bestias o hechiceros seductores y alquimistas. Gracias a ello estamos más cerca de los dioses y, en el mejor de los casos, del diablo mismo, que de los hombres; ahí está nuestra grandeza. Pero estamos condenados a ocupar un lugar indefinido, a ser parte una realidad virtual que nos deja suspendidos en la nada.  Para nuestra mala suerte,  el amor se encuentra en un lugar terrenal inaccesible. No debiera importarnos porque también somos excelentes ilusionistas, podemos crear al amor  para envolvernos la epidermis y cubrir con un velo de romanticismo nuestro lecho, quitándole su brutalidad al acto sexual mismo al sumirnos en el sueño hipnótico de los encantamientos. Tener el poder para lograrlo es lo que realmente nos convierte en artistas".

Nancy Almazán, extracto del "Libro de los pecados" Publicado por DEMAC en el Concurso de Conciencia Latinoamericana: Mujeres que se atreven a hablar de su experiencia del pecado a través de su religiosidad y su espiritualidad.

 

Olivier de Sagazan

Los artistas, los escritores, tenemos fama de bohemios, pero sobre todo de locos. Pero esa no es la única razón para abordar el tema, CRÍMENES A LA MEXICANA  toca de cerca personajes psicóticos, asesinos seriales que son también poetas (Jack Unterweger), un pintor que usa como tema de inspiración los crímenes que comete el matameretrices de la Merced, tenemos una ninfómana carismática y seductora, una heroína maniática que rompe todos los esquemas. ¿Acaso no el nazismo nació de la locura de un hombre incomprendido? ¿de un artista frustrado? No es el acto creativo, en sí mismo, el producto de un estado exaltado, del furor incontrolable de un cúmulo de emociones que pugnan por salir. Locura extraordinaria, posesión divina o demoniaca,  delirio pasional, éxtasis místico... seguramente son muchos los artistas que comparten ese estado singular que les permite crear.

¿El arte lo-cura?... ¿sí, pero a quién? ¿al creador o al espectador?

El arte es el refugio de lo irracional, por su contenido de denuncia, irreverente y provocador, muchas veces resulta no sólo incomprensible sino también repulsivo, pero paradójicamente también indispensable para un espectador que tiene la posibilidad de reconocerse a sí mismo.  Ya lo afirmaba Umberto Eco en su "obra abierta", que  el arte en su ambigüedad,  es el único que puede darnos una posibilidad recreativa, cambiar nuestra perspectiva para poder sentir, comprender y aceptar el universo absurdo que habitamos y el íntimo que nos atormenta. El artista se considera excéntrico y marginado, es un genio maligno que se si no tiene mucha cabida en la sociedad, se refugia en la melancolía, hace una catarsis con su obra y puede acabar cortándose una oreja, como Vincent Van Gogh o asaltando a sus modelos menores de edad, como Egon Schielle.  Una de las representaciones más significativas como expresión de la marginación social y la angustia en solitario es "El grito", de Edvard Munch.  Imposible no mencionar a Ron Mueck, entre los genios cuya obsesión por los mínimos detalles para recrear al ser humano rayan en la patología, basta imaginar que pone unitariamente la pilosidad en el cuerpo de sus esculturas, para luego... ¡rasurar algunas zonas!

 

 Nunca la relación del artista con la locura se manifestó de manera más gráfica y cruda que con David Nebreda, el fotógrafo que es víctima y verdugo de sí mismo, cuya inspiración es su propia esquizofrenia, su obra expresa de una manera contundente lo que afirma: "Soy mi dolor, mi humillación. Me manifiesto a través de mis heridas, de mis excrementos y sólo cuando tengo consciencia de que eso forma parte de mí, se revela mi verdadera identidad”.  

Este apartado no pretende hacer un análisis de la locura de los creadores, porque en el fondo creo que es una característica intrínseca de la condición artística, pero sí me interesa abordar la manera en que la representan, particularmente cuando es el reflejo de su mente perturbada.

Catálogo de patologías mentales

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