Curiosidades Mexicanas

NO SALGAS YO TE CHIFLO

¿Qué tan picudo eres para alburear? Te invito a darle vuelo a la hilacha, a la nalga, a la riata y a la lengua.... Si te gusta el té de ramo blanco no dejes de visitar este link:

 México lindo y ¡queeeerido...!

A manera de introducción voy a confesar que a pesar de que soy chilanga y viví en el DF casi hasta los treinta años nunca tuve la agilidad mental o tal vez el suficiente interés para aprender a alburear, aunque en mi defensa digo, que siendo mujer el asunto se complica mucho.  Debo confesar que era demasiado burguesa como para interesarme a fondo en descifrar ese código secreto que de alguna manera consideraba vulgar, pese a que me parecía  muy divertida la manera en que los machos mexicanos buscaban siempre “ensartar” verbalmente a sus compas. No fue sino hasta que entré a la escuela de arte que tuve que afinar el oído y la lengua para poder defenderme de los compañeros de clase, ahí empecé a revalorizarlo y a considerar que se trataba de un verdadero arte popular que usado por intelectuales y artistas podía trascender el nivel elemental para explotar un lenguaje erótico-simbólico que podía resultar terriblemente poético.
            Desde mi exilio en Francia, he tomado una perspectiva diferente de México, por mis necesidades creativas de hacer un auténtico retrato de la capital, regresé a analizar el albur como un producto nacional neto, de una complejidad mágica sin igual. Pretendo  hacerlo legible para poder compartirlo con el mundo porque lo considero indispensable en el contexto esta novela. Mi heroína se ve obligada  aprender a alburear para poder defenderse de sus compañeros.
               En el desarrollo de la novela doy elementos de apoyo para poder hacerlo accesible pero incluyo también un diccionario dicharachero y otro de jerga chilanga, que considero  indispensables, sobre todo para los extranjeros.
Termino  esta introducción con un consejo: ¡No se apene y siéntese a leer mi libro!

 

ASÍ HABLAMOS EN CHILANGOLANDIA

Modismos, jerga, dichos, refranes, todo eso comprende lo que yo llamo LOS CHILANGÓNIMOS. ¿Quieres descifrar el código secreto que solo entienden los mexicanos?

- Ahora si me dejaron bien plantadote compadre, me quede chiflando en la loma. Tenía la esperanza de matar el oso a puñaladas y me dejaron como novia de pueblo: vestida y alborotada, voy a tener que ir a visitar a Manuela.

- A mi se me hace más bien que se te fue la cochina al monte, porque tú ni pichas ni cachas ni dejas batear, has de haber andado cazando serpientes guey.